Descalcificador de agua ventajas

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Descubra las ventajas que el descalcificador ScaleBuster ofrece frente a los tradicionales descalcificadores de sal. Al ahorro energético y al carácter ecológico de ScaleBuster hay que añadir beneficios para la salud, ya que a diferencia de sus competidores, no libera sustancias nocivas ni contaminantes. Siga leyendo y conozca cómo funciona, qué diferencias tiene con los que utilizan sal y los sustanciales beneficios que aporta su uso.

Cómo funciona un descalcificador de sal

descalcificador de sal
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Saber cómo funciona un descalcificador de sal es sencillo. Un descalcificador de sal tradicional basa su funcionamiento en un tratamiento químico mediante el que se consigue eliminar la cal, si bien, esto se obtiene a cambio de un aporte de sodio el cual suele acarrear algunos inconvenientes para la salud de personas que precisen dieta baja en sodio, también problemas para nuestras instalaciones, y para el medio ambiente.

La principal consecuencia de esto es que el agua puede dejar de ser apta para el consumo humano, dado que a veces puede llegar a contener niveles de sodio por encima de los límites admitidos por la normativa española y europea, los cuales se establecen en 200 mg/litro.

El tratamiento químico de los descalcificadores con sal

Entender la mecánica de este tipo de descalcificadores de agua con sal es relativamente sencilla, atendiendo al tratamiento químico que provocan estos sistemas para conseguir eliminar la cal, y que consiste básicamente en un intercambio de iones de calcio por iones de sodio. Los iones de sodio están presentes en una resina que se utiliza en estos aparatos, un tipo de polímero sintético de tipo catiónico, es decir, que está cargado negativamente, de manera que logra atraer a los iones positivos, tales como el magnesio o el calcio. Este último es el responsable de la calcificación en los conductos que se pretende eliminar, y por ello el objetivo principal de estos dispositivos es sustituir los iones de calcio por otros de sodio.

El tratamiento que llevan a cabo se concreta en dos procesos:

  • Proceso 1. Descalcificación:
    En este primer proceso es donde se realiza el mencionado intercambio de los iones de calcio en suspensión en el agua, por los iones de sodio presentes en la resina.
    El agua, al pasar por el filtro que contiene la resina, sufre esta transformación, basada en un proceso puramente químico. La principal consecuencia es la modificación de las propiedades del agua, que al salir por los conductos contiene ya elevados niveles de sodio, un elemento altamente corrosivo.
    Esto implica que soluciona un problema como es la acumulación de cal, pero a cambio provoca otro, que es la corrosión que la sal efectúa sobre las tuberías, electrodomésticos e instalaciones.
    Además de los perjuicios evidentes de la corrosión en sí, esto tiene un inconveniente añadido, y es que los metales que se liberan en esa corrosión son potencialmente nocivos para la salud humana, especialmente algunos como el mercurio o el plomo.
  • Proceso 2. Regeneración.
    Esta segunda etapa es necesaria para que la resina siga haciendo su función, dado que al filtrar gran cantidad de agua, libera también su carga de iones de sodio, que como se ha indicado son sustituidos por los iones de calcio.
    Por tanto precisa cargarse nuevamente de iones de sodio, y esto se consigue haciendo pasar por el recipiente donde está la resina agua con alto contenido en sal dependiendo del nivel de dureza de agua que contenga nuestra zona.
    Este paso, aunque es sencillo, implica un gasto adicional de agua, ya que esto requiere un gasto de hasta 200 litros de agua por cada proceso de regeneración.
    Teniendo en cuenta que es necesario realizarla entre cuatro y siete veces al mes, el sobrecoste que conlleva es evidente. A esto hay que añadir que el agua utilizada para la regeneración tiene un contenido en sodio muy elevado, con la consiguiente contaminación que esto supone, habida cuenta de la dificultad de eliminar el sodio.

Superando los inconvenientes de los descalcificadores tradicionales

Frente a todos los inconvenientes que un descalcificador de agua tradicional provoca, como ya se ha señalado, ScaleBuster ofrece múltiples ventajas: es ecológico, no contaminante y supone un considerable ahorro, ya que no requiere de recargas de sal y evita el consumo innecesario de agua.

Cómo funciona el descalcificador sin sal ScaleBuster

ScaleBuster funciona a gracias a un ingenioso sistema de protección catódica basado en ánodos galvánicos, y se utiliza para proteger tuberías, electrodomésticos y otras instalaciones de la corrosión provocada por la cal. Un ánodo galvánico está compuesto de una aleación metálica que tiene una tendencia a la oxidación mayor que el de los conductos o la estructura que se pretende proteger. El efecto de esta diferencia entre ambos metales hace que el ánodo galvánico sea objeto de la corrosión, mientras que la estructura principal que se quiere preservar se conserva intacta. El ingenio de este sistema consiste en aprovechar un proceso de inhibición natural, conservando en un estado óptimo las instalaciones que se quieren proteger gracias a la oxidación del ánodo galvánico, llamado también ánodo de sacrificio por esta función de protección para la que se ha creado.

Puede ver en el siguiente enlace cómo funciona el descalcificador ScaleBuster.

Ventajas del descalcificador sin sal ScaleBuster

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  • Es ecológico: no aporta sustancias corrosivas y contaminantes, como hace un descalcificador de agua con sal. De esta forma, contribuye al cuidado del medio ambiente.
  • Ahorro económico: no necesita recargas periódicas de sal, con el consiguiente ahorro de costes que esto supone, Además, tampoco precisa de un aporte extra de agua, ya que tampoco son necesarios los ciclos de regeneración que sí requieren los descalcificadores con sal.
  • No provoca daños en las instalaciones: dado que no contiene elementos corrosivos, preserva las instalaciones en perfecto estado por más tiempo, no solo libres de calcio, sino también de sal.
  • Preserva las propiedades del agua: no modifica la composición del agua, ya que como se ha indicado, no expele compuestos de sodio como los descalcificadores con sal.
  • No implica riesgos para la salud: a diferencia de los sistemas tradicionales, ScaleBuster no provoca la corrosión de tuberías e instalaciones, un efecto que sí tiene la sal y cuyos efectos sobre la salud son muy negativos, debido a que esta corrosión libera metales presentes en ocasiones en las propias tuberías, como el plomo o el mercurio.

En definitiva, el descalcificador sin sal ScaleBuster es la mejor opción, un sistema limpio, ecológico, respetuoso con el medio ambiente y con la salud de los consumidores.

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